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Segundo Premio de Poesía 2008-2009

Sinfoía apasionada entre el rimor del agua

Santiagago Romero de Ávila y Garcarcía-Ababadillo

Andante.- Agua de lluvia

Agua de amor, chubasco de esperanza

para inundar los surcos de mi pecho,

sublimidad de un bíblico barbecho,

resurrección de mística labranza.

Providencial pasión, dulce bonanza

de este bancal amargo, insatisfecho,

donde cansado y gélido cosecho

una rebusca de desesperanza.

Lluvia del cielo, puros temporales

para inundar los duros sequedales

de esta heredad de grito y de amargura.

Agua de anhelo, augustos chaparrones

para colmar de gozo y de emociones

este vivir de luto y de locura.

Andantino.-Agua del río

No le quitéis el musgo al grueso puente

bajo el que cruza un borbollón bravío,

y en donde trina, helándose de frío,

un verderón ingenuo, adolescente.

No le pongáis compuerta a la corriente

ni levantéis empalizada al río

donde se baña, envuelto entre rocío,

mi corazón sumiso e impaciente.

No le cortéis el junco en la ribera,

no le marquéis ni linde ni frontera

a esta pasión de inmaculados mares.

En el silencio azul de la alborada

se oye el fragor de indómita cascada

y un despertar de antiguos palomares.

Alegreto.- Agua del pozo

¿Quién derribó los frágiles brocales

a la estatura intacta de mi pozo?

y ¿quién llenó de miedo y de sollozo

sus abundantes y hondos manantiales?

¿Quién me partió los hierros verticales

de este arcaduz que eleva pena y gozo?

y ¿quién hundió mi risa y mi alborozo

en esta noria gris de mis eriales?

Hay que colmar de amor los cangilones

gota a gota, entre cantos y oraciones

en el frescor total de mi fontana.

Hay que hacer que rebrote el manadero

y se desborde un mágico venero

para matar la sed samaritana.

Adagio.- Agua de nieve

Agua de amor ungida de dulzura,

blanca plural, purísima nevada,

definitiva y limpia bocanada,

avaricioso ramo de ternura.

Dulce granizo de ventisca pura,

inundación de escarcha apasionada;

blanca total la aurora amortajada

en la ceguera atroz de tanta albura.

Agua de amor o ventiscar de hielo,

beso de Dios o palomar en vuelo,

serenidad total, blanca absoluta.

Mi corazón se lanza al abordaje

cuando es color y luz todo el paisaje,

solemnidad angélica, impoluta.

Final.- Agua bendita

Agua de paz que el hombre necesita

para limpiarse el ánima y la frente,

agua de azahar, de virginal torrente,

agua de eternidad, agua bendita.

Agua de un pozo donde Dios habita,

y donde bebe un pájaro inocente

que atribulado, cándido y valiente

frota sus alas y, al albor, tirita.

Mi corazón ardiente y harapiento

busca en la tarde un búcaro avariento

para apagar su sed y ahogar su suerte.

Pido, en la noche, en mi oración sentida,

agua bendita, al fin, para la vida,

y agua bendita, al fin, para la muerte.

Siempre permanezco.

 

 

 

 

 

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